lunes, 19 de marzo de 2012

INFARTO DE MIOCARDIO | CAUSAS Y PREVENCIÓN.


Usted debe saber qué es un infarto, pero probablemente no sabe por qué ocurre. En este texto vamos a explicar cómo surgen las obstrucciones de las arterias coronarias y cuáles son las opciones de tratamiento para el infarto y para la angina de pecho.

Vamos a comenzar con algunos conceptos básicos.


Entendiendo lo que son las arterias coronarias, miocardio, isquemia e infarto


Las arterias que llevan sangre para nutrir el miocardio (músculos del corazón) son llamadas de arterias coronarias. Nuestro corazón es vascularizado por dos arterias coronarias: arteria coronaria izquierda y arteria coronaria derecha, que se ramifican innúmeras veces de tal forma que cubren todo el músculo cardiaco. 

Infarto significa muerte (necrosis) de un tejido por falta de suministro de sangre. Mucha gente asocia inmediatamente la palabra infarto al infarto del miocardio, pero el infarto puede ocurrir en cualquier tejido u órgano del cuerpo que sufra una interrupción de su aporte sanguíneo, como infarto cerebral, infarto pulmonar o infarto intestinal, por ejemplo. 

El infarto del miocardio, que es la necrosis de una parte del músculo cardiaco, ocurre cuando una de las arterias coronarias, o sus ramificaciones, sufren una obstrucción, de tal manera que el suministro de sangre a una determinada región del corazón se torna insuficiente. 

Antes de continuar con el texto, es necesario entender algo más: la diferencia entre infarto e isquemia.

Isquemia es un estado pre-infarto, cuando un tejido está recibiendo menos sangre de la necesaria, pero suficiente como para no entrar en necrosis. Cuando hay una isquemia, el tejido que está sufriendo morirá si el flujo de sangre no es rápidamente restablecido. 

Un tejido isquémico es un tejido en sufrimiento, bajo inminente riesgo de necrosis, mientras que un tejido infartado es un tejido ya muerto, sin posibilidades de recuperación.

Bien, entendidos estos conceptos, vamos entonces a explicar por qué una arteria coronaria puede quedar obstruida causando isquemia o infarto de miocardio.


¿Cómo ocurre el infarto de miocardio?


Todo mundo ya escuchó decir que el colesterol alto es un factor de riesgo de infarto de miocardio (lea: COLESTEROL ALTO), lo cual es verdad, pues el exceso de colesterol en la sangre hace que las placas de grasa se depositen en los vasos sanguíneos, un proceso llamado de aterosclerosis.

Las placas de grasa ocupan espacio dentro del vaso, de tal forma que el flujo sanguíneo queda reducido. Esa acumulación de grasa en los vasos es asintomática hasta fases bien avanzadas. Los síntomas sólo comienzan a surgir cuando más del 70-80% de una arteria se encuentra obstruida. Esta ausencia de síntomas hasta fases tardías ocurre por dos motivos: 1) cuando estamos en reposo el corazón no necesita de flujo muy elevado de sangre; 2) cuando es necesario, las arterias logran dilatarse, aumentando temporalmente el flujo sanguíneo que pasa por ellas.

Sin embargo, cuando la obstrucción es muy grande, la arteria ya no logra adaptarse y la cantidad de sangre que llega al músculo cardiaco pasa a ser suficiente apenas cuando el paciente está en reposo, tornándose insuficiente cuando el corazón se acelera y necesita de un mayor suministro de sangre. En este momento surge la angina de pecho, que es el dolor causado por la isquemia del músculo cardiaco. 

Por lo general, la angina es un dolor en el pecho que surge durante un esfuerzo físico o estrés emocional, momentos en que el músculo cardiaco exige un mayor suministro de sangre. Por lo tanto, la angina es el síntoma de una isquemia que surge debido a la incapacidad de la arteria coronaria, parcialmente obstruida, de proporcionar este flujo extra de sangre que el corazón demanda. Otra característica de la angina es su mejoría después de algunos minutos de reposo. Cuando el corazón se desacelera, pasa a demandar menos sangre y la isquemia desaparece.

El infarto surge cuando la obstrucción de la arteria coronaria se completa, de tal manera que el aporte de sangre para el músculo sea nulo, o tan bajo que el mismo no logre ser suficiente ni siquiera para el funcionamiento mínimo del corazón. Al contrario de lo que usted pueda estar pensando, el infarto no ocurre, normalmente, por un crecimiento progresivo de las placas de grasa que van lentamente cerrando la coronaria por un coágulo. Explico:

Infarto
Infarto


Observe la imagen que aparece al lado. Normalmente las placas de grasa quedan bien adheridas a la pared de los vasos, creciendo lentamente a lo largo del tiempo. Eventualmente, no obstante, estas placas pueden sufrir una lesión por el paso constante de sangre, de tal manera que surja una pequeña rajadura. Este es el momento crítico del infarto; el organismo interpreta esa rajadura en la placa de colesterol como si fuese una rajadura en la pared del vaso. El resultado de esta mala interpretación es la activación de los factores de coagulación, que se dirigen hacia el local de la lesión con el objetivo de formar un coágulo e impedir que la supuesta lesión en la pared del vaso se rompa y cause un sangrado. Pasamos, entonces, a tener una arteria coronaria, que previamente ya tenía cerca del 70% de su luz obstruida por la placa de gordura, con la presencia de un coágulo, lo que acaba por obstruir rápidamente el 30% de espacio que aún permitía el paso de sangre.



La gravedad del infarto depende de la arteria que se encuentra obstruida y, principalmente, de la extensión del área del músculo cardiaco con necrosis. El infarto fulminante es aquel que acomete una porción tan grande del corazón, que el mismo se torna insuficiente para bombear la sangre hacia el resto del cuerpo. Otra posibilidad es la de un infarto que cause inestabilidad de la actividad eléctrica cardiaca, causando arritmias cardiacas graves.




Prevención del infarto



Sabiendo que el infarto es causado por la acumulación de grasa en las arterias y por la formación de un coágulo en la parte superior de esta placa, podemos echar mano de algunas acciones en la tentativa de prevenir la enfermedad isquémica cardiaca.



Vamos a hablar un poco de cómo se puede tratar de reducir la aterosclerosis y el riesgo de lesión en las placas de grasa de los vasos.

  • Dejar de fumar: los fumadores presentan una aterosclerosis hasta 50% mayor que los no fumadores, lo cual hace que el colesterol no sólo se adhiera más fácilmente a las paredes de las arterias, sino también crezca más rápidamente. El cigarro también causa una inflamación de los vasos, facilitando la rotura de las placas y la formación de coágulos. Por último, la nicotina tiene un efecto vasoconstrictor, impidiendo que las arterias se dilaten cuando sea necesario para aumentar el flujo de sangre.
  • Controlar la presión arterial: lo ideal es procurar mantener la presión arterial debajo de 130/80 mmHg con delgadez, control de la sal en la dieta y el uso de medicamentos si es necesario.
  • Controlar el colesterol: niveles de HDL (colesterol bueno) bajo y/o LDL (colesterol malo) elevados están asociados a un mayor riesgo de enfermedad coronaria. La dieta y el control del peso ayudan, pero muchas veces es necesario recurrir a medicamentos para lograr reducir satisfactoriamente el colesterol. Las estatinas, principal grupo de drogas para el control de la dislipidemia, también parecen aumentar la estabilidad de la placa grasosa, reduciendo el riesgo de lesiones de la misma.
  • Dieta controlada: se indica una dieta pobre en grasas saturadas y rica en fibras, vegetales y frutas. Dé preferencia a la carne de pescado.
  • Actividad física regular: 30 minutos de caminata diariamente son suficientes para reducir el riesgo de enfermedad coronaria.
  • Control de diabetes (lea: SÍNTOMAS DE LA DIABETES): la diabetes es uno de los principales factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular. Un buen control de los niveles de glucosa en la sangre está asociado a una gran reducción en la tasa de mortalidad.
  • Evitar la obesidad: las personas obesas (IMC mayor que 30 kg/m2) tienen dos veces más posibilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares que la población sin exceso de peso. La obesidad también aumenta el riesgo de hipertensión, dislipidemia (colesterol alto) y diabetes, factores de riesgo de enfermedad coronaria, como los expuestos arriba.

Aspirina para prevenir infarto



La aspirina (ácido acetilsalicílico) es una droga que en dosis bajas es capaz de inhibir la acción de las plaquetas, las células de la sangre que inicia el proceso de coagulación. De este modo, se disminuye la formación de coágulos cuando una placa grasosa sufre lesión. La aspirina reduce el riesgo de infarto en pacientes que poseen algunos factores de riesgo. Siempre que el cardiólogo, a través de la evaluación clínica, encuentre datos que sugieran que el paciente presenta un riesgo mayor del 10% de posibilidad de infarto en los próximos 10 años, la prescripción de la aspirina está indicada. La dosis sugerida es entre 75 y 325 mg/día.



Autor del artículo
Dr. Pedro Pinheiro. Médico egresado de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) en 2002. Diploma reconocido por la Universidad de Oporto, Portugal. Título de especialista en Medicina Interna de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ) en 2005. Título de nefrólogo de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ) y de la Sociedad Brasileña de Nefrología (SBN) en 2007. Título de Nefrólogo del Colegio Portugués de Nefrología.



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